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EL SEÑOR DE LOS ANILLOS,
LA COMUNIDAD DEL ANILLO
LA FICHA TECNICA
Título original: The lord of the rings, The fellowship of the ring
Año de producción: 2001
Duración: 2 horas, 44 minutos Edición extendida: 3 horas, 12 minutos
Director: Peter Jackson
Protagonistas: Elijah Wood (Frodo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf el Gris), Liv Tyler (Arwen), Viggo Mortensen (Trancos, Aragorn), Sean Astin (Sam), Cate Blanchett (Galadriel), John Rhys-Davies (Gimli), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Orlando Bloom (Legolas), Christopher Lee (Saruman el Blanco), Hugo Weaving (Elrond), Sean Bean (Boromir), Ian Holm (Bilbo Bolsón), Andy Serkis (Gollum, Sméagol)
Música: Howard Shore
Recaudación mundial: 860.700.000 $
Oscars ganados: Mejor dirección de fotografía, mejor maquillaje, mejor banda sonora original, mejores efectos visuales
Oscars nominados: Mejor película, mejor director, mejor actor secundario, mejor guión adaptado, mejor dirección artística, mejor vestuario, mejor montaje, mejor canción original, mejor sonido
LA CRÍTICA
El director de cine de animación adulto Ralph Bakshi hizo una buena adaptación de parte de la trilogía ingente de J. R. R. Tolkien que parecía inabordable: su solución para recrear ese mundo fantástico, heroico y vagamente medieval, fue combinar la imagen real con el dibujo animado. El señor de los anillos de Peter Jackson consiguió gracias a los adelantos técnicos pero también al talento de él mismo y de su equipo recrear el universo mágico de Tolkien de forma superior y sin la facilidad del dibujo animado. La película El señor de los anillos o era una desmesurada producción o no era nada y, efectivamente se suceden las batallas a lo largo de mucho metraje, pero la odisea del hobbit Frodo y el maléfico anillo resulta atractiva sobre todo por sus aspectos paisajísticos y decorativos y por la perfecta adecuación de unos actores heterogéneos a los personajes, desde Elijah Wood, que parecía afincado en cine infantil por edad y tamaño, al teatral Ian McKellen como el mago bueno y el veterano Christopher Lee como el mago malvado, pasando por Viggo Mortensen como el guerrero. Elegir al neozelandés Peter Jackson, de cierto prestigio por truculencias de bajo presupuesto, para dirigir esta empresa fue un acierto sorprendente.
INTENTOS DE ADAPTACION
12 años de su vida empleó J.R.R. Tolkien en escribir la trilogía de El señor de los anillos y 7 años tardó el neozelandés Peter Jackson en trasladar a imágenes esta aventura épica publicada en 1954, y que no llegó a España hasta el año 1977, después de la muerte de Franco. En Gran Bretaña, la editorial Harper & Collins no tuvo que realizar ningún esfuerzo publicitario para incrementar las ventas de los libros de Tolkien, ya que desde la noticia del rodaje, las ventas se han incrementado en un 400%, y eso que desde su publicación, se han vendido más de 100 millones de ejemplares y se ha traducido a más de 25 lenguas. Semejante capacidad de seducción hizo de los libros una codiciada empresa para cineastas y productores, que sabían que en ella había una potencial película de éxito. Sin embargo, las complejidades del relato, su desmesurada extensión, las complicaciones que suponía recrear un mundo totalmente ajeno a lo terreno que entroncaba con retazos de la mitología escandinava y en el que se hablaban idiomas inventados, hacían imposible la empresa.
En 1978, Ralph Bashki, un cineasta célebre por sus coqueteos con la animación porno, pensó que solamente en los dominios del dibujo animado era posible materializar el ambicioso proyecto. Probablemente tenía razón, pero fracasó. Su película, El señor de los anillos, basada en la primera parte de la trilogía, tuvo, con justicia, escasa repercusión (antes que Bashki, varios directores se habían interesado por el proyecto, entre ellos, Stanley Kubrick y John Boorman).
UN METODO REVOLUCIONARIO PARA UN PROYECTO DESMESURADO
Cuando Peter Jackson fue elegido para rodar la trilogía de El señor de los anillos se dio cuenta de que debía emplear un método revolucionario para llevarlo acabo: rodar las 3 películas al mismo tiempo. Esta idea le fue propuesta a Miramax, que acababa de comprar los derechos cinematográficos de la trilogía a Saul Zaentz, dueño desde 1976 de los derechos cinematográficos de todas las obras de Tolkien. Al principio, Miramax tenía en mente rodar El hobbit pero cuando Jackson les propuso su idea (con un guión que llegó a tener hasta 400 páginas), la productora la rechazó, alegando que no había modo de manejar el presupuesto que requería, y su contestación fue que comprimiera la historia en una sola película, algo que Jackson rechazó, ya que opinaba que en una sola película, se perderían numerosos personajes y eventos. Al poco tiempo, Miramax se retiró del proyecto. Se rumoreaba que Tolkien dejó escrito antes de morir que Disney no podría tener nunca relación con ninguna adaptación cinematográfica de sus obras (Miramax es una filial de Disney). Conocedor de esta situación, Jackson inició una batalla personal presentando su película en los estudios New Line, donde después de muchas negociaciones el presidente de la compañía, Robert Shane, dio luz verde al proyecto.
New Line Cinema desembolsó 300 millones de dólares para financiar esta colosal empresa. En ese momento, lo primordial para Peter Jackson era encontrar el lugar perfecto para ambientar la Tierra Media y a los actores que interpretarían a los personajes de cada una de las razas que se describen en el libro. Para el director, Nueva Zelanda era el lugar idóneo para rodar la saga, ya que según él, “Tolkien escribió el libro como una prehistoria mítica de una Europa en un tiempo oscuro ahora olvidado. Así que quería situar la película en una versión un poco surrealista de un paisaje europeo, que es exactamente lo que tenemos en Nueva Zelanda”. Antes del inició del rodaje, el director y el supervisor de localizaciones, Richard Sharkey y Robin Murphy, acompañaron a Peter Jackson durante más de un año, recorriendo North Island y South Island, buscando posibles lugares para el rodaje. El equipo, que trabajó con el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, utilizó más de 70 exteriores en el rodaje de la trilogía: desde campos de cultivo hasta grandes ríos y cumbres nevadas. Para La comunidad del anillo, estuvieron trabajando en las localizaciones bastante tiempo antes del inició del rodaje. Por poner algún ejemplo, los preparativos para la construcción de Rivendel comenzaron 18 meses antes de iniciar el rodaje y para Hobbiton 12. Una curiosidad: el gobierno neozelandés nombró, una vez finalizado el rodaje, un ministro dedicado a gestionar los dividendos turísticos y cinematográficos del rodaje, ya que se han preparado viajes organizados para visitar las localizaciones donde se rodó la saga.
DIFERENCIAS DE TAMAÑO
Al mismo tiempo que se buscaban las localizaciones, el supervisor artístico Dan Hannah tenía que resolver lo que el consideraba un problema fundamental: personajes de tamaño muy distinto que aparecían en la misma escena. La solución obvia era que los personajes pequeños fueran interpretados por actores pequeños, como en las películas Legend o Willow, pero Peter Jackson decidió desde el principio que no era eso lo que quería. Al final, los cineastas encontraron diversas soluciones a los problemas de escala; algunas requerían la tecnología informática más nueva, y otras son tan antiguas como el cine.
La técnica más tradicional fue la “perspectiva forzada”, que permitía a Frodo, de tamaño hobbit, conversar con Gandalf, mucho más alto. La perspectiva forzada se consigue situando a sir Ian McKellen, en el papel de Gandalf, mucho más cerca de la cámara que Elijah Wood, que hace de Frodo. El ojo de la cámara no “lee” la distancia de varios pies que separa a los actores y en la película parece que están sentados enfrente y que uno es más pequeño que el otro. Otra técnica utilizada es la conocida como pantalla azul: el actor que interpreta a un hobbit se graba frente a una pantalla azul y luego la secuencia se combina con la grabación de un decorado, para que el hobbit parezca más pequeño.
Además de varios trucos de cámara, en la película se emplearon “dobles a escalas”, actores vestidos de modo idéntico a los interpretes de los hobbits aunque muchos más pequeños (y en algunas secuencias vestidos como la gente grande, pero más altos) y con máscaras con las facciones de los actores.
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UNA VERDADERA FABRICA
Resueltos los principales problemas, y dejando a un lado la búsqueda del reparto del cual más tarde hablaremos, el equipo de producción comenzó su laboriosa tarea (que recayó en su mayor parte en la empresa Weta). Fabricaron para la trilogía 48.000 objetos diferentes, incluyendo 1.000 armaduras, 2.000 armas, 20.000 instrumentos del hogar y cotidianos, 1.600 pares de prótesis de orejas, más de 2.200 pares de pies hobbits postizos, 300 pelucas y 200 cabezas de orco todas ellas distintas.
Aproximadamente 70 caballos fueron entrenados para el rodaje (en una escena de la trilogía se llegaron a emplear 250 caballos) y 200 actores eran cubiertos de protésicos de pies a cabeza todos los días (algunos, como el actor John Rhys-Davies que interpreta al enano Gimli, llegaban todos los días del rodaje a las 04:00 y se pasaba 6 horas en la sala de maquillaje. Poco después se dio cuenta de que era alérgico al maquillaje, ya que éste le despellejaba la cara. A este doloroso inconveniente hay que sumar los 30 kilos de peso de su armadura). En total se contrataron para la trilogía 26.602 extras, y eso que tuvieron que prescindir de gran parte de los 15.000 soldados del ejército neozelandés por culpa de los conflictos en Timor Oriental de febrero de 2000. Como anécdota, en uno de los almuerzos más numerosos se llegaron a servir hasta 800 comidas. A todo esto hay que sumar los 350 decorados que se levantaron para las 3 películas y, por supuesto, la construcción del anillo único, tarea que fue encargada a un prestigioso diseñador de joyas neozelandés, Jens Hansen. Este presentó 12 diseños, siendo aceptados 3. Lamentablemente el artista murió durante el rodaje y lo sucedió su hijo Thorkild Hansen. Los anillos se fabricaron en 3 tamaños, uno muy pequeño para los hobbits, otros de medida humana normal para los actores principales y uno a gran escala para el doble de 2,18 metros. Hubo una cuarta versión para los primeros planos de la joya, de 10 centímetros de diámetro.
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EL REPARTO
En lo que se refiere al reparto principal, cada personaje tiene su historia:
- Para el personaje de Frodo Bolsón, el actor Elijah Wood fue requerido para una prueba: “Querían que fuera a una oficina de Los Ángeles para grabar la prueba contra un decorado blanco. Pero las pruebas son siempre difíciles y las atmósferas de oficina me parecen muy estériles, y no me sentía muy cómodo”. La solución de Wood fue hacer su propia grabación… en exteriores. Como no tenía acceso al guión (que se guardaba en el más absoluto de los secretos), Elijah tuvo que leerlo y memorizarlo en las oficinas del director de casting. Luego el joven actor alquiló un disfraz en una sastrería especializada de Los Ángeles y con la ayuda de 2 amigos, uno de los cuales tenía una cámara de video, subió a la colina de Los Ángeles para rodar un par de escenas de Frodo. Filmaron varias tomas desde distintos ángulos y, esa noche, montaron juntos la secuencia. El día siguiente el director vio la cinta. Funcionó y Elijah Wood recibió el papel de Frodo.
- El papel de Sam Gamyi cayó en manos de Sean Astin, que se encontraba conduciendo su coche por Los Ángeles cuando le llamó su agente al teléfono móvil para anunciarle que Peter Jackson iba a hacer pruebas para seleccionar el reparto de la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos. Entonces, sin dejarle de acabar la frase, dio media vuelta al coche y se fue directo a la librería Barnes & Noble para comprar un ejemplar y empezar a leer.
- Christopher Lee, que interpreta al corrupto mago Saruman, se encontraba trabajando en Lituania en una película en la que interpretaba a un mago y cuando se enteró de que Peter Jackson –a quien conocía- iba a rodar El señor de los anillos, le envió una fotografía suya, con barba y vestido de mago, con la esperanza de refrescarle la memoria.
- Viggo Mortensen se incorporó al rodaje después de haberse iniciado este. En un principio el papel de Aragorn iba a caer en el actor Stuart Townsend (Como pez en el agua, 1997), pero las diferencias creativas entre el actor y el director provocaron que en el último momento fuera sustituido. Entonces, Viggo recibió una llamada a su casa: ¿Quieres ir a Nueva Zelanda durante unos 14 meses para rodar El señor de los anillos?, a lo que él contestó que no, ya que, entre otras cosas, no había leído el libro y mucho menos el guión, ni tampoco le apetecía alejarse de su familia durante tanto tiempo. Fue su hijo el que le acabó convenciendo de que aceptara el papel.
- Cate Blanchett (que interpreta a la dama Galadriel) comentaba a los medios de comunicación, que una de las razones por la quería interpretar a Galadriel son las orejas: “¡Siempre he querido tener orejas puntiagudas!.
- Otra razón muy distinta fue la que trajo a John Rhys-Davies (Gimli el enano) al casting de la película. Su intención era interpretar al personaje llamado Denethor. Es el padre de Boromir y no aparece hasta Las dos torres. El veterano actor pensó que podía pasar unas semanas en Nueva Zelanda, hacer un par de escenas maravillosas y volver a casa sabiendo que había participado en una de las películas más importantes de todos los tiempos, pero como a muchos otros miembros del reparto, no le dieron el papel deseado: “Me quede completamente estupefacto cuando me dijeron que hiciera de Gimli”.
Los actores que interpretaron a los nueve integrantes de la comunidad del anillo confraternizaron tanto que se tatuaron un nueve élfico el mismo día.
274 días duró el rodaje con actores. Para poder controlar absolutamente hasta el último detalle, Peter Jackson contó con un equipo total de 2400 personas y 5 unidades de rodaje (una primera, dos segundas unidades, una de miniaturas y una de retroproyección) repartidas por toda Nueva Zelanda y con las cuales se comunicaba vía satélite para revisar el trabajo filmado, que fue mucho, ya que casi llegó al millón de metros de película y a las 550 horas de película sobre el rodaje, más las casi 90.000 fotos fijas que se hicieron.
En abril de 2000 New Line puso en Internet el primer trailer de La comunidad del anillo. En las primeras 24 horas, 1.670.000 personas descargaron las imágenes, batiendo el récord de La amenaza fantasma.
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EL SEÑOR DE LOS ANILLOS,
LAS DOS TORRES
LA FICHA TECNICA
Título original: The lord of the rings, The two towers
Año de producción: 2002
Duración: 2 horas, 44 minutos Edición extendida: 3 horas, 26 minutos
Director: Peter Jackson
Protagonistas: Elijah Wood (Frodo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf el Blanco), Liv Tyler (Arwen), Viggo Mortensen (Aragorn), Sean Astin (Sam), Cate Blanchett (Galadriel), John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Théoden), Christopher Lee (Saruman el Blanco), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Orlando Bloom (Legolas), Hugo Weaving (Elrond), Miranda Otto (Eowyn), David Wenham (Faramir), Brad Dourif (Gríma, Lengua de Serpiente), Karl Urban (Eomer), Andy Serkis (Gollum, Sméagol)
Música: Howard Shore
Recaudación mundial: 921.600.000 $
Oscars ganados: Mejores efectos especiales, mejores efectos sonoros
Oscars nominados: Mejor película, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido
EL VIAJE CONTINUA
La segunda parte de la trilogía de El señor de los anillos se presentó como un auténtico reto tanto tecnológico como de cara a la taquilla, a lo que hay que sumar los quebraderos de cabeza que trajo a su director, el neozelandés Peter Jackson, el título del filme, por su posible relación con la tragedia del 11 de septiembre.
El reto frente a la taquilla con respecto a La comunidad del anillo es debido a que Las dos torres carece de principio y de fin. El reto tecnológico se lo marcó el propio equipo técnico al recibir el Oscar a los mejores efectos especiales de la primera entrega. De los 560 planos con efectos visuales del filme anterior se ha pasado a 800 en la segunda parte.
GOLLUM Y BARBOL
En esta nueva entrega sobresalen 2 personajes sobre todos los demás. Estos son Gollum y Bárbol. Para el primero de ellos Jackson quería que el torturado hobbit tuviera una presencia dotada de tanta realidad como la de un actor de carne y hueso. Para ello fue preciso avanzar hacia el futuro de la creación digital basado por completo en el trabajo de un actor real, que interpreta su papel de la misma manera que cualquier otro miembro de la trilogía. El director de la película y el director de fotografía supervisaron la interpretación del actor, y los animadores de la firma Weta Digital tomaron el resultado de la misma para repetirlo en forma digital, utilizando los mismos movimientos y expresiones faciales de Andy Serkis para incorporarlas a la “interpretación” de Gollum. 3 son las claves del proceso: fotografía de captura de movimiento, imágenes generadas por ordenador y mezcla digital de los sonidos. Se parte de una maqueta de plastilina de Gollum, que después se escanea en 3 dimensiones con un dispositivo adaptado de un instrumento que se utiliza habitualmente para medir el tamaño y el espacio ocupado para las reses muertas de la Industria y de la Carne de Nueva Zelanda. Posteriormente, se incorpora al conjunto un esqueleto completo, con un sistema de más de 300 músculos y un sistema facial de 250 formas. Además, la cara del actor se escaneó para poder incorporar sus rasgos a la criatura.
Por el contrario, Bárbol, el más anciano de los ents, fue diseñado por Daniel Falconer en colaboración con el dibujante Alan Lee y Grant Major. Weta Workshop construyó una maqueta animatrónica de Bárbol de aproximadamente 9 metros de altura, uno de los más grandes jamás construido, y la pusieron a trabajar con los hobbits Merry y Pippin en el plató. Luego crearon la versión digital del personaje con el fin de perfeccionar sus movimientos, especialmente los faciales. John Rhys-Davies, el actor que interpreta a Gimli en la película, aporta la voz de Bárbol. Conseguir una voz quebrada, grave y cavernosa no fue tarea fácil pero el resultado es excepcional. Una curiosidad, cuando Billy Boyd (Pippin) y Dominic Monaghan (Merry) se encontraban en sus hombros y se producía un receso para comer, ellos permanecían encaramados allá arriba, les subían la comida y al cabo del rato volvían a filmar. Y todo eso por la dificultad que entrañaba bajarlos de aquella altura.
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EDORAS
De los 350 decorados que se emplearon para la trilogía, el del reino de Edoras es uno de los más espectaculares y más complicados de construir. En medio de un hermoso valle nevado se eleva una montaña y en su cima se encuentra Edoras. En esta localización se filmaron los exteriores de la capital del reino de Rohan. El interior de la Sala Dorada, los establos y otras construcciones hicieron las veces de comedores, salas de descanso y despachos de producción. La arquitectura y los detalles de todo el decorado resultaron tan verosímiles, que parecía que los Rohirrim habían vivido y muerto en este escenario que representaba la capital de su reino. Después de invertir un año en obtener permisos, la construcción del decorado duró 8 meses, con vientos que superaban los 100 kilómetros por hora (y tan sólo rodaron allí durante 8 días), para lo cual hubo que trazar una pista de 5 kilómetros y 2 puentes. 200 personas se desplazaban allí cada día. Una vez terminado el rodaje, se tardó 6 meses más en devolver el lugar a su estado primitivo.
LA BATALLA DEL ABISMO DE HELM
Una de las escenas más complicadas de Las dos torres es la batalla del Abismo de Helm. Esta colosal batalla -donde 10.000 soldados uruk-hai digitales invaden la fortaleza de Rohan- está recreada por medio de una compleja mezcla de imágenes reales, miniaturas y "Massive", un revolucionario programa informático que aparece con el auge de la inteligencia artificial, capaz de crear miles de "agentes" con elementos personalizados (visión, oído, audacia, cobardía...) y con la habilidad de tomar decisiones propias en escenas en las que aparecen multitud de individuos. Al trabajo de simulación realizado por "Massive" le sigue la adaptación a imágenes digitales y de ello se encarga "Grunt". "Massive" suministra datos de los movimientos de cada agente y "Grunt" recoge los datos y establece su aspecto: tipo de vestuario, colores...
La batalla fue filmada en una cantera que se tardó en poner a punto 7 meses. Después vendría un agotador rodaje de 14 semanas. Para los casos en que las localizaciones no tenían las características necesarias, Weta Workshop construyó 68 miniaturas, esculpidas y moldeadas con gran minuciosidad. Rodados los planos de acción real y creados los elementos infográficos, el último paso fue fundirlo todo: combinaron la acción real con las miniaturas para ensanchar el entorno, pusieron fondos infográficos para ampliar...
Dejando a un lado el apartado tecnológico de la batalla de Helm, también hubo que coordinar a legiones de caballos con soldados de infantería y a los soldados auténticos con combatientes digitales. Bob Anderson, maestro armero que en su larga carrera ha trabajado con Errol Flynn e interpretado las escenas de lucha de Darth Vader en la primera parte de La guerra de las galaxias, quedó impresionado con las espadas y municiones fabricadas por Weta Workshop. Anderson ideó un estilo de combate característico para cada uno de los pueblos de la Tierra Media, y afirma que Viggo Mortensen (Aragorn) es mejor espadachín que Errol Flynn. El arquero neozelandés Jan Kozler impartió a Orlando Bloom clases intensivas de tiro con arco para que pudiera preparar su papel del elfo Legolas.
Una vez finalizado el rodaje de la batalla del Abismo de Helm, Jackson y su equipo de sonido pidieron a 25.000 aficionados al cricket, reunidos en el estadio de Wellington, que les ayudaran a crear los sonidos de la batalla del Abismo de Helm. Armado con micrófonos, Jackson pidió coros, gritos y pisotadas.
En conclusión, el rodaje de Las dos torres resultó igual o más duro que el de su predecesora. Además, si en la primera parte Viggo Mortensen se rompió un diente, en esta se rompió un dedo del pie. Orlando Bloom tampoco se salvó, ya que se rompió 2 costillas en la escena en la que corre detrás de los orcos y el doble de John Rhys-Davies, Brett Beattie, se daño una rodilla en la misma escena.
A pesar de todo, Jackson, que ya había dado por finalizado el rodaje de la trilogía, convocó de nuevo al reparto protagonista en junio y julio de 2002 para rodar escenas suplementarias que había zanjado 2 años atrás. El único que no pudo reengancharse fue Orlando Bloom, ocupado con otra película.
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EL SEÑOR DE LOS ANILLOS,
EL RETORNO DEL REY
LA FICHA TECNICA
Título original: The lord of the rings, The return of the king
Año de producción: 2003
Duración: 3 horas, 12 minutos Edición extendida: 3 horas, 51 minutos
Director: Peter Jackson
Protagonistas: Elijah Wood (Frodo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf el Blanco), Liv Tyler (Arwen), Viggo Mortensen (Aragorn), Sean Astin (Sam), Cate Blanchett (Galadriel), John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Théoden), Christopher Lee (Saruman el Blanco), Billy Boyd (Pippin), Dominic Monaghan (Merry), Orlando Bloom (Legolas), Hugo Weaving (Elrond), Miranda Otto (Eowyn), David Wenham (Faramir), Brad Dourif (Gríma, Lengua de Serpiente), Karl Urban (Eomer), Andy Serkis (Gollum, Sméagol), John Noble (Denethor)
Música: Howard Shore
Recaudación mundial: 1.129.158.965 $
Oscars ganados: Mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, mejor montaje, mejor banda sonora original, mejor dirección artística, mejor diseño de vestuario, mejor maquillaje, mejores efectos especiales, mejor montaje de efectos sonoros, mejor canción original
LA CRÍTICA
El fin de la trilogía comienza bucólico: dos jóvenes pescan en un río y uno, al caer al agua, encuentra en el fondo un anillo. Hay una disputa entre ambos por hacerse con la joya y Sméagol asesina a su antes amigo. Ese crimen conlleva una maldición y anuncia lo mejor de esta entrega: Sméagol, convertido ahora en Gollum, guía al héroe Frodo y su guardaespaldas Sam a través de tenebrosos escenarios, bajo la amenaza del poder maléfico del anillo. Hay suspense en esta odisea de múltiples incidentes y monótonas expresiones de aceptación del sacrificio de Frodo y de pena de su amado Sam, pero la duplicidad de Gollum mantiene la incertidumbre sobre él mismo y la peripecia del trío. Es significativo que esa línea narrativa, dramática y con sólo tres personajes, dé lo más interesante; las otras resultan, además de interminables, confusas y erráticas y su espectacularidad tan creciente como la sensación de irrealidad que dejan: los efectos y decorados no son capaces de dar corporeidad a la fantasía. Otra línea narrativa, llena de lagunas es épica y sigue la marcha del retornado rey Aragorn y sus amigos y aliados a la ciudad de Minas Tirith, asediada por tierra, mar y aire y gobernada por un perturbado que lanza a sus tropas a un ataque suicida. Y otra línea narrativa débil, está protagonizada por personajes beatíficos, el elfo Elrond y su hija Arwen y la reina de los bosques, Galadriel, y está concebida, al menos en pantalla, para desarrollar una estética que se quiere idílica y se queda en kitsch, hasta degradarse en su tramo final. Entre una y otras narraciones aparentemente paralelas deambula otra pareja de hobbits, Pippin y Merry, tan inseparables como Frodo y Sam. Hay mucha imaginación visual y sobran pretensiones seudo religiosas y sobre todo pretensiones shakesperianas.
EL VIAJE LLEGA A SU FIN
Con esta película, la más larga y espectacular de la trilogía, la saga de El señor de los anillos toca a su fin. Mucho podríamos contar acerca de El retorno del rey, pero vamos a centrarnos tan sólo en los aspectos más relevantes de la cinta.
En primer lugar El retorno del rey destaca por sus impresionantes batallas. Una de ellas sobresale ampliamente por encima de las demás, tanto de la película como de la trilogía. Nos estamos refiriendo a la batalla de Minas Tirith, en la que 200.000 uruk-hai se enfrentan al último reducto de resistencia humana (recordemos que en el Abismo de Helm eran tan sólo 10.000 los orcos que participaban). Para rodar esta impresionante secuencia, Weta Digital se vio obligada a reformar su sede, incluyendo un espacio extra para acomodar el equipo informático necesario para dar vida a estos 200.000 efectivos que participan en la batalla más grande jamás filmada. Asimismo, los técnicos de Weta volvieron a recurrir al programa “Massive” (el mismo programa que emplearon para recrear la ya citada batalla del Abismo de Helm y cuya principal característica es que puede crear cientos de miles de criaturas que cuentan con capacidad de decisión y movimiento). Según el director Peter Jackson: “Me encanta el “Massive”, aprietas un botón y todos esos soldados empiezan una gigantesca batalla”.
Otro de los aspectos más impresionantes de Minas Tirith fue la ciudad en sí, la cual se creó en 2 partes. La primera de ellas en un enorme plató en una cantera, la misma donde se rodó el Abismo de Helm. Allí sólo se construyó una parte de la ciudad, el resto se recreo en una maqueta gigante de escala 1:72. Hay que recordar que Minas Tirith (también conocida como Ciudad de los Reyes), está construida en 7 niveles de piedra, esculpidos en una colina; cada nivel está rodeado por una muralla con almenas y puertas. Su circulo superior se eleva a más de de 700 pies por encima de la Gran Puerta, y en su cumbre está la ciudadela.
ELLA-LARAÑA
El otro punto fuerte de la película es la secuencia en la que los 2 pequeños hobbits (Frodo y Sam), se enfrentan a Ella-Laraña. Pero vayamos por partes. En primer lugar, la creación de la gruta en la que habita Ella-Laraña ha sido una de las tareas más laboriosas de los diseñadores de producción de la saga. De hecho, el túnel por el que se desplazan los personajes es real, se construyó con rocas falsas hechas con poliestireno que se acumulan en formas de diamante y redondeadas en una serie de galerías interconectadas. Asimismo, la propia araña fue creada con la ayuda del ordenador, y cuando se desplaza deja un reguero de ácido a su paso y unas gigantescas telarañas que se crearon empleando colas y pegamentos sumergidos en agua para fijarlos posteriormente a las paredes de la gruta. Una curiosidad, para construir Cirith Ungol se utilizaron 30.000 clavos.
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EL SENDERO DE LOS MUERTOS
Junto con Ella-Laraña, el Sendero de los Muertos, donde Aragorn va en busca de el Ejército de las Sombras (antiguos sirvientes de Gondor que traicionaron el juramento de lealtad y que fueron condenados de por vida a una maldición), es la otra nota terrorífica de la película, que incrementan la inclinación de esta tercera entrega hacia el lado más tenebroso de la fábula narrada por Tolkien. Los encargados del diseño de producción concibieron el Sendero de los Muertos como un lugar de gigantescas estructuras rocosas, que pueden cambiar de manera fantasmal, convirtiéndose en ciudades inmensas que albergan a los soldados no-muertos. Se esculpieron edificios en ruinas con escaleras, torres y cúpulas, todo ello sobre unos muros negros de poliestireno. Y luego se crearon miles de cráneos sintéticos para ilustrar una auténtica avalancha de muerte que se precipita hacia personajes y espectadores.
¡TODOS A LOS CABALLOS!
Ya para finalizar, recordaros que en El retorno del rey podéis deleitaros con majestuosas secuencias de contienda (de la cual ya os hicimos una pequeña reseña en el comentario de La comunidad del anillo) protagonizada por 250 caballos de carne hueso. Como hacían falta miles de caballos, necesitaban duplicarlos con realismo en el ordenador, así que adecuaron su sistema de captura de movimiento a los caballos. Podían cabalgar con ellos, hacer cabriolas y todo ello capturarlo en el ordenador. Después, añaden especialistas realizando auténticas acrobacias con caballos reales y sin peligro. Con todo esto se crearon las asombrosas secuencias en las que, por supuesto, ningún animal corrió peligro.
ESPAÑOLES EN LA TIERRA MEDIA
Ignacio Vargas y Víctor González son los únicos españoles que se han unido a la comunidad del anillo en su larga travesía. Peter Jackson contrató los servicios de estos 2 ingenieros madrileños para crear la lava de Orodruin, el Monte del Destino, donde Sauron creó el anillo único y donde debe ser destruido. Su empresa, Next Limit, es la única que ha desarrollado el software informático necesario para hacer real el mar de fuego que pone el broche final de la saga.
Bajo el nombre de “Real Wave” y “Real Flow” se esconden los mejores programas de simulación en 3 dimensiones de fluidos. El anuncio de los pantalones “Dockers”, que repelen el agua, es suyo. También aparece su magia en Final Fantasy, X-Men 2, Matrix y decenas de spots. “Ahora estamos en el proceso de estandarizar la tecnología para que en un futuro nuestro software sea tan común como “Word” o “Photoshop”” anuncia Víctor González. Por si acaso, la ILM de George Lucas y Sony Pictures les reclutó para el episodio III de La guerra de las galaxias y Spiderman 2.
En febrero de 2003; Next Limit recibió una llamada desde Nueva Zelanda: necesitaban lava en 3 dimensiones. “Las grandes empresas no pueden hacer de todo, y en la infografía se tiende a la especialización”, explica González. “Los procesos físicos, como el agua del río o la brisa de los árboles son muy complejos de producir, porque intervienen cálculos matemáticos muy complejos”. Ellos se mueven “entre las ecuaciones y el arte” para predecir el comportamiento de fluidos. Sus aplicaciones no sólo sirven a la ficción: tienen como clientes a IBM, Sony Boeing, Volkswagen, el Ministerio de Defensa…
Los chicos de Next Limit han visitado el rancho de George Lucas en California –“nos llevo en limusina”- y descubierto el potencial informático que atesora Peter Jackson en su granja de las antípodas –“tiene 400 ordenadores que trabajan con Linux, más de 6.500 millones de pesetas”-.
Pero ellos siguen en Madrid, ofertando sus habilidades en la Red. Mientras averiguan para la NASA cómo discurre el agua en los canales de Marte, aún les queda tiempo para disfrutar como hobbits de El señor de los anillos: “Hay detalles 3D increíbles: la ropa, el humo, la destrucción de Minas Tirith…”. El próximo paso es crear seres humanos de carne y píxels. “El ordenador no capta todavía los sutiles gestos imperceptibles de un rostro. Pero es sólo cuestión de tiempo que nos engañen los personajes virtuales”.
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