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EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA
LA FICHA TECNICA
Título original: Raiders of the lost ark
Año de producción: 1981
Duración: 1 hora, 46 minutos
Director: Steven Spielberg
Protagonistas: Harrison Ford (Indiana Jones), Karen Allen (Marion), Paul Freeman (Belloq), Ronald Lacey (Toht), John Rhys-Davies (Sallah), Denholm Elliot (Brody)
Música: John Williams
Recaudación mundial: 383.800.000 $
Oscars ganados: Mejor dirección artística, mejor montaje, mejor sonido, mejores efectos visuales, mejor montaje de efectos de sonido
Oscars nominados: Mejor película, mejor dirección, mejor fotografía, mejor banda sonora original
LA CRITICA
Un espectáculo cinematográfico en toda su dimensión, capaz de conjuntar un ritmo narrativo propio de la gran época del cine de aventuras con una adecuación al lenguaje actual, sin observar pérdida de significado alguna.
La película es un enorme juguete creado por Lucas –tenía 37 años cuando produjo el filme y Spielberg, que la dirigió con 33 años. La película está basada en un guión escrito por George Lucas, quien lo arrinconó años atrás por considerarlo inviable en aquel momento. A ambos se les ocurrió la idea de recuperar ese guión cuando en 1977 estaban juntos de vacaciones en Hawai. El tercer apoyo del filme es, claro está, Harrison Ford que le proporcionó uno de sus mejores vehículos de lucimiento. Tenía 39 años cuando rodó el filme. Su carisma –al igual que sucedió en la trilogía de La guerra de las galaxias- traspasa la pantalla y su sonrisa se hace cómplice de la de los espectadores.
En busca del arca pérdida es el inicio de una espectacular saga cinematográfica en la que hay de todo, tesoros escondidos y villanos nazis de los de botas duras, incluyendo un sádico de la Gestapo permanentemente vestido de negro, hindúes armados con dardos y flechas venenosas, cavernas con trampas en la selva, tabernas en el Himalaya, bazares en Egipto, una cueva en la que las tarántulas caen del techo a millares, una cámara subterránea repleta de serpientes –7.000-, y por supuesto, una dama en apuros y un héroe de los de antes, dispuesto al rescate. El ritmo endiablado que sigue la historia y el sentido del humor, lúcido y contundente, del personaje de Indy atrapa al espectador desde el primer instante.
ANTES DE NADA…
A mediados de la década de los 70, Lucas tenía 2 ideas en la cabeza: la una era algo del espacio tipo Flash Gordon o Buck Rogers, y la otra trataba sobre un arqueólogo que iba en busca de artefactos sobrenaturales. Finalmente, se decidió quedar con la del espacio y meter en la nevera la segunda.
Rodada la aventura espacial de Lucas, éste y su gran amigo Spielberg se fueron de vacaciones a Hawai para evitar el estreno de la cinta. Unos días después del brutal impacto de La guerra de las galaxias, Lucas y Spielberg estaban descansando en la playa cuando éste último le dijo que quería rodar un filme de James Bond (Spielberg ya había sido rechazado 2 veces por Cubby Broccoli, el productor de Bond), entonces Lucas le respondió que tenía algo mejor: En busca del arca perdida. Spielberg quedó fascinado con la idea.
Más tarde, Lucas empezó a mover la idea por los estudios diciéndoles que el presupuesto sería de 20 millones de dólares, pero sus contestaciones eran siempre las mismas: “Imposible, esa es una película de 50 millones”, ya que, a su modo de ver, era un filme espectacular con mucha acción y efectos. Debido a esto, Lucas le llegó a proponer a Spielberg que la rodaran como una serie de televisión, pero gracias a Dios, Spielberg se negó rotundamente. Finalmente, la Paramount avaló el proyecto.
Al recibir luz verde, Lucas le pidió a Lawrence Kasdan que escribiera el guión definitivo para la película. Para ello, Kasdan tuvo en cuenta la idea inicial de Lucas: diseñar un personaje con 3 caras: un profesor de universidad que se dedica a conseguir reliquias que no le interesan para poder venderlas y así financiar su vida nocturna y lujosa. Kasdan creía que el aspecto oscuro de jugador y mujeriego no era un elemento necesario, así que finalmente lo borró del guión.
Ahora, lo principal para Lucas y Spielberg era encontrar el reparto protagonista. Al personaje del intrépido arqueólogo optaron actores de la talla de Tim Matheson, Peter Coyote o Tom Selleck, que fue el que finalmente se llevó el gato al agua. Pero surgió un problema, el presidente de la CBS dijo: “Un momento, Tom Selleck tiene firmado un contrato para una serie: Mágnum”, así que se quedaron sin nada, por lo que Steven le propuso a Lucas la posibilidad de que Harrison Ford (a quien Spielberg no conocía y con el que Lucas estaba inmerso en el rodaje de la segunda trilogía de La guerra de las galaxias) cogiera las riendas del personaje. Aunque Lucas no estaba muy convencido, ya que no le gustaba la idea de que Harrison se convirtiera en su actor fetiche, aceptó la proposición y llevó al actor a casa de Steven. Congeniaron muy bien, tanto, que Harrison, que no era muy proclive a firmar por secuelas, aceptó un contrato que le obligaba a rodar 3 películas. Nada más aceptar el papel, Harrison, que se acababa de romper la muñeca cayéndose de una escalera mientras trabajaba de carpintero, se puso a practicar con un entrenador personal el manejo del látigo.
Indiana Jones, el personaje que estaba a punto de interpretar, y que a la postre sería uno de los más importantes de su carrera, debía su nombre al perro de Lucas, llamado Indiana, y su apellido era esencialmente americano porque así lo decidió Lucas. Poco antes, Lucas había rechazado el nombre de Indiana Smith, ya que se parecía demasiado a la película de Steve McQueen, Nevada Smith.
Como compañera de reparto para Harrison, el joven director se decidió por Karen Allen, a la que tenía en el punto de mira desde que la vio en Desmadre a la americana. A pesar de todo, la bella actriz tuvo que realizar una prueba de pantalla de la escena del bar con Tim Matheson y John Shea. El personaje al que dio vida, la camarera Marion Ravenwood, debe su nombre a la abuela de uno de los guionistas de la película, Lawrence Kasdan. Así mismo, fue éste el que decidió el apellido del personaje después de pasar en coche por una pequeña calle de Beverly Glen: Ravenwood.
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EL RODAJE
La escena de la roca del principio fue idea de Spielberg: “En algún momento una roca podría perseguir a Indy y casi aplastarlo en 3 ó 4 ocasiones”. Steven no sabía si la escena quedaría bien hasta que Norman Reynolds, el encargado del diseño de producción, le mostró una bola de 6,5 metros de diámetro fabricada en fibra de vidrio. A partir de ahí, lo primordial era poder detenerla si Harrison tropezaba o alguien se caía y la bola seguía avanzando. Había ayudantes cuya única función era salir a su paso y detenerla. Asimismo, la roca se movía sobre unos raíles ligeramente elevados, así que si todo lo demás fallaba Harrison podía tirarse al suelo y dejar que la bola le pasara por encima. La carrera debía realizarse sobre unos buenos 35 metros, y Harrison la ensayó de 30 a 40 veces a lo largo de 2 días.
Una curiosidad de las escenas de América del Sur: cuando Indy escapa de los hovitos y se tira al agua donde está el hidroavión, podemos ver que éste tiene dibujadas las letras de OB CPO en los laterales, una clara referencia de Lucas a La guerra de las galaxias.
El rodaje en Túnez fue, lo que se dice, una verdadera odisea para todo el equipo. Estaban planeadas 6 semanas de rodaje, pero finalmente fueron 4 y media. Allí, casi todo el equipo se puso enfermo debido a la comida del lugar. Todos, excepto 7 u 8 personas de los 80 que formaban el equipo cayeron enfermos. El cámara Douglas Slocombe y el propio Spielberg (que siempre que rueda en un país extranjero se lleva la comida enlatada de casa) estaban entre los afortunados que no enfermaron.
La decisión de rodar en el país africano fue tomada después de que Norman Reynolds se diera cuenta que para ambientar Egipto no necesitaban las pirámides y las esfinges. El exterior de Tanis es el mismo que empleó Lucas en el rodaje de La guerra de las galaxias. El cañón donde los nazis llevan en peregrinación el arca es el cañón donde R2D2 es secuestrado por los ewoks.
Las escenas de El Cairo fueron ambientadas en un pequeño pueblo llamado Kairovan. Allí, el equipo tuvo que retirar de las casas entre 200 y 300 antenas de televisión para poder rodar la panorámica de la galería en la que dialogan Sallah, Indy y Marion. Por cierto, Sallah, el personaje que interpreta John Rhys-Davies (el mismo actor que encarna al enano Gimli en la trilogía de El señor de los anillos) podía haber caído en manos de Danny DeVito, que se moría por el papel, pero un contrato con una serie de televisión se lo impidió hacer.
El día antes de rodar las escenas del mercado, Harrison comió una especie de taco tunecino relleno de huevo duro, cordero y algunos vegetales. Al día siguiente sufrió problemas intestinales a causa del dichoso taco, por lo que el actor le dijo a Spielberg: “Tío, hoy trabajamos una hora y media y me vuelvo al hotel. Estoy demasiado enfermo, casi no me tengo en pie”. Entonces, Spielberg recortó las 3 páginas del guión que describían la lucha látigo contra espada en el mercado. Harrison le sugirió que simplemente disparara a ese hijo de puta, a lo que Spielberg respondió: “Es exactamente lo que estaba pensando”. Al final, 2 horas de trabajo para 5 tomas y Harrison estaba de vuelta en el hotel. En las posteriores escenas de El Cairo, Lucas introduce de nuevo otra clara referencia a La guerra de las galaxias en la conversación que mantiene nuestro héroe con Belloq en un bar del mercado, en donde éste último le dice: “Soy un oscuro reflejo de ti. Sólo un pequeño empujón y serías como yo. Te apartarías de la luz”.
La secuencia de El Pozo de Almas (rodada en los estudios Elstree de Londres) fue una de las más complicadas de rodar de toda la película. Para hacerla, Spielberg pidió 1.000 serpientes, pero como el decorado era demasiado grande, de 1.000 pasaron a 3.000 y finalmente a 7.000. De todas las serpientes, las que más respeto impusieron entre todo el equipo fueron las cobras, por las cuales tenían una ambulancia preparada a la salida del estudio por si acaso…Por cierto, en las paredes de El Pozo de Almas pueden verse jeroglíficos de C3PO y R2D2.
La mañana en la que iban a rodar la secuencia del avión nazi, en la que Indy se enfrenta a un mecánico gigantón, los especialistas estaban enfermos, por lo que nadie podía hacer de piloto del ala volante, le golpeaban y era una escena peligrosa. Entonces, Spielberg le dijo al productor Frank Marshall: “Ponte el traje y metete en la cabina”. El joven productor pensó que sería divertido, pero al final resultaron ser 3 agotadores días dentro de una cabina a 60 º C.
Lo primero en rodarse de toda la película fue la escena exterior de Indy escalando a bordo del submarino alemán (por cierto, ese submarino, una réplica de un navío de tipo VII-C, fue utilizado unos meses antes por Wolfgang Petersen para el rodaje de la película alemana que le lanzó a la fama: El submarino). Las escenas del submarino se rodaron en La Rochelle (Francia). Además, allí encontraron un muelle de la 2ª Guerra Mundial intacto, donde aún se podían ver los grafitis de las paredes.
En total, Spielberg empleó 73 días para rodar En busca del arca perdida de los 87 previstos, consiguiendo una de las películas con mejor recorrido de su carrera…
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INDIANA JONES
Y EL TEMPLO MALDITO
LA FICHA TECNICA
Título original: Indiana Jones and the temple of doom
Año de producción: 1984
Duración: 1 hora, 49 minutos
Director: Steven Spielberg
Protagonistas: Harrison Ford (Indiana Jones), Kate Capshaw (Willie Scott), Amrish Puri (Mola Ram), Rushan Seth (Chattar Lal), Philip Stone (Capitán Blumburtt), Ke Huy Quan (Tapón)
Música: John Williams
Recaudación mundial: 333.000.000 $
Oscars ganados: Mejores efectos visuales
Oscars nominados: Mejor banda sonora original
LA CRÍTICA
El segundo y más siniestro capítulo de la saga de Indiana Jones -tan siniestro, que inspiró la calificación PG-13 de la MPAA (no recomendada a menores de 13 años)- en la que el audaz arqueólogo se enfrenta a toda una secta dedicada a secuestrar niños que, en algunos casos, son objeto de sacrificios rituales. La película incluye un fulgurante arranque con una secuencia musical que homenajea las coreografías de Bubsy Berkeley para proseguir sin pausa en avión a través de unas cordilleras nevadas que parecen trasladarnos al mundo de Horizontes perdidos de Capra, trastocando el tranquilo Sangri-La por el vertiginoso descenso hasta el río. La película también cuenta con algunas secuencias antológicas, como esa persecución en vagoneta por el interior del templo-mina. Harrison Ford tiene aquí como compañera a Kate Capshaw –una cantante de cabaret- y el pequeño Ke Huy Quan, un niño salvado de la muerte; un grupo que constituye, y más tratándose de Spielberg, casi una familia. La película, rodada en 3 continentes, es un espectáculo deslumbrante que recoge, amplía y potencia, lo mejor del cine de aventuras.
ANTES DE NADA…
A las 2 semanas del estreno de En busca del arca perdida, Lucas y Spielberg se dieron cuenta de que debían rodar una segunda parte de las aventuras del intrépido arqueólogo, e incluso una tercera entrega.
El divorcio de Lucas marcó la película de la serie de la que menos orgulloso se siente Spielberg, que, eso sí, encontró en el plató al gran amor de su vida: la rubia Kate Capshaw. La decisión de que la segunda parte fuera más oscura que su antecesora fue idea del propio Lucas (como ya había hecho 4 años antes con El imperio contraataca) y para ello decidió tomar como referencia el culto de kali. Muchas de las secuencias que se habían pensado en un primer momento para la primera parte fueron pensadas de nuevo para la segunda, como una escena en balsa y una persecución en vagoneta a través de una mina como si de una montaña rusa se tratara. Para rodar esta segunda entrega, Spielberg y su equipo contaron con un presupuesto final de 28 millones de dólares.
Para el reparto protagonista, Steven pensó repetir jugada con Karen Allen, pero se dieron cuenta que sería mejor una chica distinta para cada capítulo, así que se decantaron porque el personaje femenino sería Willie Scott (Willie es el nombre del perro de Spielberg), una cantante de club nocturno. Para este papel aspiró, entre otras tantas actrices, Sharon Stone, que por aquel momento no era conocida, pero fue Kate Capshaw la que se llevó el gato al agua. Cuando Spielberg la hizo las pruebas de lectura del guión se quedó prendado de su energía y fuerza vital. Llevó el video de la prueba a casa de Harrison, y él dijo sólo 3 palabras: “Tienes que contratarla”. El tercer protagonista en discordia fue el personaje de Tapón (mismo nombre que el perro de los guionistas Bill y Gloria), interpretado por el joven actor Vietnamita Ke Huy Quan, que obtuvo el papel de manera casual después de que el director de casting se fijara en él mientras Ke acompañaba a su hermano a la prueba.
Al mismo tiempo que se acababa de perfilar el reparto de la película, el productor del filme, Robert Watts, viajó a La India para conseguir los permisos necesarios para poder rodarla. Allí encontró los exteriores que necesitaba, por lo que empezó las negociaciones con el gobierno Indio, que pidió el guión del filme para estudiarlo. Poco después empezaron a pedir que cambiaran el guión, ya que en La India son muy susceptibles a las críticas de los extranjeros respecto a su país. Watts le contó los inconvenientes a Lucas y finalmente Watts le propuso la idea de rodar en Sri Lanka, ya que allí tenían todo lo necesario excepto el palacio. La solución a lo del palacio fue rodar unos planos de fondo y montar el patio en estudio.
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REPTILES, INSECTOS Y PUENTES…
¿Hay algo peor que las serpientes?, ¿Qué haces en la segunda parte de Indiana Jones que no decepcione al público?. Bichos, miles de bichos…
Gracias a Dios, en la escena de la cena, los bichos eran de goma y dentro tenían crema. En los cerebros de mono había crema batida con salsa de frambuesa y en la sopa había ojos de goma, los cuales se pegaban al fondo de la sopera con cinta adhesiva. Kate lo único que tenía que hacer era remover para que los ojos se despegaran y salieran a la superficie.
Por el contrario, había una escena en la que Willie se está bañando en el agua e Indy ve a una serpiente que se le acerca. La serpiente comienza a rodearla, así que Indy se ve obligado a superar su fobia a las serpientes para salvarla. Kate confesó a Spielberg que aceptó hacer la película sin haber leído el guión, pues no era lo suyo. Le gustaban hacer comedias e historias románticas, así que pensó: “Si leo el guión quizá le acabe diciendo que no, y de verás quiero estar en esta película”. El caso es que no sabía que debía meterse en el agua con una serpiente, y le dan pánico. Spielberg le dijo: “Una pregunta: ¿Porqué no nos acostumbramos a la serpiente?”, ella dijo que lo intentaría, pero cuando el amaestrador dejó libre a la serpiente rompió a llorar. No salió corriendo; se quedó ahí de pie, llorando, intentando acercarse a la serpiente sin conseguirlo. A Spielberg le partió el corazón, entonces la dijo: “Ok, la escena ha sido suprimida, está fuera de la película”. Lo cual la alivió muchísimo, pero Spielberg añadió: “Debes prometerme algo: ¿Sabes que hay una escena con insectos?”, Kate dijo que sí. “¿Te asustan los insectos?”. Ella respondió que odiaba los insectos. Spielberg contestó: “De acuerdo. ¿Me prometes que si elimino la escena de la serpiente harás la de los bichos?”. Kate le dio su palabra y la hizo.
Dejando a un lado el tema de los bichos, el rodaje de la película se vio muy afectado por la hernia de espalda que sufrió Harrison. Esta tuvo lugar en la escena en la que Indy lucha con el Thuggee dentro de su suite en el palacio de Pankot. El tipo lo agarra del cuello e Indy se agacha para tirarlo al suelo. Fue en ese preciso instante cuando se lesionó la espalda (según el propio Harrison, era como una herida de navaja en la médula espinal). Steven avisó a Lucas, quien al día siguiente se presento en Sri Lanka, y cuando vio a Harrison tumbado en una cama del plató dijo que suspendería el rodaje y se le llevaría a Los Angeles a operar. Entonces, mientras Harrison se recuperaba de la operación (durante aproximadamente 3 semanas), Spielberg rodó la secuencia de la pelea en la cinta transportadora con Vic Amstrong, el doble de Harrison, y éste último, a la vuelta de su operación rodó los primeros planos.
Una de las secuencias más espectaculares de El templo maldito es la persecución en vagoneta a través del templo-mina. Justo en la escena en la que Tapón y Willie van a subir a la vagoneta para escapar de los guardianes Thuggee ocurrió una anécdota muy graciosa. El actor Ke Huy Quan llevaba un palo hecho de madera de balsa con el que golpeó a uno de los tipos y, al golpearlo, el palo se partió por la mitad y dio en el ojo a Kate. Al día siguiente, la actriz se despertó con el ojo negro. Cuando llegó al plató, su ojo morado se encontró con otros 130...
A pesar de todos estos inconvenientes, en una cosa tuvieron mucha suerte: cuando encontraron el exterior en Sri Lanka, en una aldea en el centro del país llamada Kandy, a las afueras, una empresa británica construía un dique. Había mucho equipo e ingenieros en el pueblo. Una cosa que necesitaban era un puente colgante. Encontraron un desfiladero al otro lado de dique. Estos ingenieros les diseñaron el puente y le construyeron.
Todos en el equipo tenían pánico a cruzarlo (por poner un ejemplo, para ir de un lado a otro, Spielberg se montaba en un coche y conducía 4 kilómetros bordeando la garganta. Tardaba unos 25 minutos), todos menos Harrison, que salió corriendo y se puso a saltar encima de aquella cosa dejando boquiabierto a todo el mundo.
Lo más complicado de la escena del puente fue rodar la toma en la que Indy le echa abajo con su sable. El puente se sustentaba con cables de acero. Para cortarle, George Gibbs, el de efectos, aparejó el puente con cargas que se detonaban eléctricamente para cortar 4 cables de acero que atravesaban el puente. Después, se colocaron varios muñecos que mientras caían daban patadas y movían los brazos. Por último, Spielberg se encargó personalmente de posicionar todas las cámaras de las que disponía (8 en total, contando las de la segunda unidad) para evitar que algo saliera mal. A partir de ahí, el resto de película se rodó en un estudio de Inglaterra, en el cual se construyó una pared para cuando se quedan colgando e intentan alcanzar la cima. La toma se filmó en perspectiva plana, en forma de acantilado.
Ya para despedirnos, dos curiosidades: el club nocturno donde Indy conoce a Willie lleva el nombre de uno de los caballeros Jedi más famosos de toda la galaxia.
Y la otra curiosidad: uno de los cámaras que trabajó en esta película (y en El retorno del Jedi) es David Fincher, director 11 años más tarde de una película considerada de culto: Seven.
UNA SECUELA OSCURA
Los 3 artífices más importantes de El templo maldito (Spielberg, Harrison y Lucas) coinciden en que las críticas acerca de la oscuridad de la película son acertadas, pero a sólo uno de ellos le cambió la vida; con esta película Spielberg encontró al gran amor de su vida: Kate Capshaw. Hoy en día, el director sólo ve la película para rememorar como se enamoró de ella…
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INDIANA JONES
Y LA ÚLTIMA CRUZADA
LA FICHA TECNICA
Título original: Indiana Jones and the last crusade
Año de producción: 1989
Duración: 1 hora, 56 minutos
Director: Steven Spielberg
Protagonistas: Harrison Ford (Indiana Jones), Denholm Elliott (Marcus Brody), Alison Doody (Efsa), John Rhys-Davies (Sallah), Julian Glover (Walter Donovan), Sean Connery (Profesor Henry Jones), River Phoenix (Indiana Jones de joven)
Música: John Williams
Recaudación mundial: 494.700.000 $
Oscars ganados: Mejor edición de efectos sonoros
Oscars nominados: Mejor banda sonora original, mejor sonido
LA CRÍTICA
La búsqueda del mismísimo Santo Grial vuelve a enfrentar al arqueólogo más famoso de todos los tiempos contra los nazis. En esta entrega de la popular saga, Indy cuenta con la ayuda de su padre –un irónico Sean Connery que cumple de alguna manera el rol representado por las mujeres (Karen Allen y Kate Capshaw) en las 2 anteriores entregas-. Lucas y Spielberg acentuaron el humor reduciendo la acción: más hacia la patochada que hacia la aventura épica de las anteriores. Al ser acusados de insensibles con la frenética y violenta Indiana Jones y el templo maldito –homenaje a La tumba india, de Fritz Lang-, decidieron volver a los orígenes apostando al caballo ganador, y consiguieron el título más taquillero de la serie.
ANTES DE NADA…
Aunque la crítica odió Indiana Jones y el templo maldito, la película recaudó mucho dinero, así que la Paramount pidió a Lucas y Spielberg que hicieran otra, algo a lo que Spielberg estaba dispuesto simplemente para quitarse el mal sabor de boca de la anterior.
Al principio, la historia trataba de un castillo encantado, pero como Spielberg hizo Poltergeist, no quiso hacer lo mismo otra vez. Entonces, a Lucas se le ocurrió que la película podía tratar la búsqueda del Santo Grial. Spielberg estaba de acuerdo, pero creía que el Grial debía ser más una metáfora referida a otra cosa. Indiana Jones debía ir tras su padre, y ser el padre quien buscara el Santo Grial. Aunque Lucas había pensado en contratar a Gregory Peck para este papel, Spielberg se dio cuenta que el mejor padre para Indy era el James Bond por excelencia: Sean Connery. Al mismo tiempo, Lucas creyó que podían comenzar con un Indiana adolescente para profundizar más en ese tema. Spielberg no quería porque acababa de hacer una película protagonizada por un niño, El imperio del sol, pero Lucas insistió e insistió hasta convencerle. El elegido para encarnar al joven Indy fue River Phoenix (quien murió de una sobredosis en 1993), que obtuvo el papel gracias a Harrison, con el que había coincidido en La costa de los mosquitos como hijo de éste. Además, River se parecía bastante a Harrison.
EL RODAJE
Indiana Jones y la última cruzada es la película más cara de toda la trilogía (48 millones de dólares frente a los 20 de la primera entrega). Además, parte de su rodaje se llevó a cabo en España (en Almería para ser más exactos).
A parte de rodar en España –de lo cual hablaremos más tarde-, también rodaron en Venecia. Como era época estival, la ciudad estaba hasta los topes, así que se apropiaron del Gran Canal de 07:00 a 13:00. Un problema añadido fueron las antenas de televisión que se veían en los hoteles del otro lado del canal (como ya les ocurriera en En busca del arca perdida). Pero a diferencia de la otra vez, en la que tuvieron que retirar todas las antenas, aquí lo único que hicieron fue rodar las tomas con el ángulo necesario para esquivar los tejados colindantes…
La escena que tiene lugar en las catacumbas de la biblioteca de Venecia era la continuación de la de las serpientes y la de los insectos de las entregas anteriores. Se usaron 10.000 ratas, de las cuales 2.000 se criaron especialmente para el filme. ¡Tranquilos!, en la secuencia en la que Indy y Efsa huyen del fuego no se quemó ninguna rata. Para eso se construyeron unas ratas mecánicas que mediante una hélice daban la sensación de que nadaban en el agua, o mejor dicho, en petróleo. A decir verdad, tanto a Alison Doody como a Harrison Ford no les resultó ningún problema rodar con las ratas. Bueno, a Harrison, que las había criado de pequeño, lo que más le molestó fue la mierda de rata flotando en el agua. Según el propio actor: “Ratas sí. Mierda de ratas, no”.
Otro de los incendios de la película, el que tiene lugar en el castillo donde los nazis mantienen secuestrado al padre de Indy, se rodó de manera distinta. Para esta ocasión, emplearon unas varas de gas. Esto es una vara de 1 ó 2 metros de largo que tiene una ranura larga. El fuego sale de la ranura y cuando cortan, cierran el gas y la vara se apaga.
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CALOR EN EL PLATO
Una de las anécdotas más curiosas de la película fue protagonizada por Connery. Les tocaba rodar la escena en la que Indy conversa con su padre en el dirigible. Se supone que era invierno, el plató era muy muy pequeño, y aquello estaba lleno de gente con abrigos de piel y sombreros. En la secuencia en que Indy se queja a su padre por las ausencias, Connery llevaba una camisa, una corbata, un chaleco, pantalones, chaqueta y sombrero, todo de lana. Apenas podía respirar (Connery suda con mucha facilidad), así que aprovechando que el plano era de cintura para arriba se quitó los pantalones. Y Harrison hizo lo mismo…
RODAJE EN ALMERIA
A partir del duelo en avión, el resto de los exteriores se rodaron en Almería, exceptuando la entrada al templo donde se encuentra el Santo Grial, que se filmó en Jordania.
Para la escena del tanque se construyeron 2, uno de ellos fabricado en aluminio y del cual tiraba un camión donde iban las cámaras. Reprodujeron las orugas en poliuretano y estas no tocaban el suelo, solamente las utilizaron para los planos en que Harrison se encontraba cerca de la oruga.
La escena final del filme, en la que Efsa intenta escapar con el Grial, se rodó en un plató en el que se colocaron 5 cardanes en diferentes secciones del decorado controlados hidráulicamente para dar la sensación de terremoto.
Una vez acabado el rodaje, y cuando la película ya estaba montada, Spielberg se dio cuenta que a la película la faltaba algo de acción. Según el propio director: “podríamos haber defraudado a los incondicionales de Indy”. Así que se sacó de la manga la persecución en moto cuando los doctores Jones escapan del castillo. La persecución se rodó en las afueras de San Francisco, cerca del rancho Skywalker de Lucas.
Esta fue la última pincelada de Spielberg a una de las trilogías más importantes de los últimos tiempos, que recuperó el espíritu del cine de aventuras que habían visto en su infancia, consiguiendo mucho más que eso: reinventaron al héroe, con mayúsculas, que tuvo en Harrison Ford el mejor rostro y cuerpo posibles.
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